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Mercé Fitó, docente de miniempresas: “Imaginar algo que no existe sigue siendo una capacidad exclusivamente humana”

Docente del Colegio Claret de Barcelona desde hace más de tres décadas, Mercè Fitó ha impartido clase en Primaria, Secundaria y Bachillerato y actualmente enseña Economía, además de formar parte del departamento de psicopedagogía. Con formación en Magisterio, Psicología y Ciencias Económicas y Empresariales, destaca por su clara vocación emprendedora dentro del ámbito educativo. Mercé es una de las profesoras pioneras del programa miniempresas, en el que participa de forma ininterrumpida desde 2012, impulsando proyectos reales que conectan el aprendizaje con la creatividad, la iniciativa y la empleabilidad juvenil. Como ella misma afirma, “el emprendimiento motiva a los alumnos a salir de su zona de confort y descubrir de lo que son capaces”.

¿Desde cuándo participáis en el programa miniempresas?
Prácticamente desde sus inicios. Conocí Junior Achievement gracias a un padre voluntario y me presenté cuando todavía no existían finales regionales, sino que se iba directamente a la final nacional. Era marzo de 2012 y desde entonces participo cada año. Mis alumnos suelen clasificarse.

¿Por qué os animasteis a participar en esta iniciativa?
Tenía claro que era una oportunidad educativa imprescindible. La tecnología puede hacerlo casi todo, pero imaginar algo que no existe es una capacidad exclusivamente humana. Y eso es lo que quería transmitir a mis estudiantes.

¿Cómo ha evolucionado el programa durante este tiempo? ¿Y el alumnado?
Los alumnos conocen los proyectos de cursos anteriores —hermanos, amigos o compañeros— y saben el impacto que ha tenido en ellos. Hoy en día sería impensable dejar de hacerlo: lo esperan, lo piden y lo viven con entusiasmo.

¿Qué os aporta el miniempresas como centro y como docentes?
Nos permite trabajar de manera plenamente competencial, conectando conocimientos, habilidades y actitudes en un proyecto real.

¿Por qué crees que es importante que los alumnos se formen en emprendimiento?
Porque les enseña a pensar de forma crítica, a detectar necesidades reales y a buscar soluciones. Les prepara para un mundo cambiante donde la iniciativa y la creatividad son esenciales.

miniempresas nos permite conectar conocimientos, habilidades y actitudes en un proyecto real.

¿Qué habilidades desarrollan gracias a Miniempresas que son útiles más allá del emprendimiento?
Trabajo en equipo, comunicación, liderazgo, resiliencia, pensamiento crítico, gestión del tiempo, toma de decisiones y capacidad de adaptación. Son competencias clave para cualquier ámbito profesional.

¿Cómo reciben alumnos y familias este tipo de proyectos?
Con entusiasmo. Al principio los alumnos muestran cierta incertidumbre, pero cuando ven que son capaces de crear algo propio, la motivación se dispara. Las familias reaccionan muy positivamente y valoran que sus hijos desarrollen habilidades útiles para la vida y vivan experiencias que van más allá del currículo tradicional.

¿Qué consejo darías a otros docentes que estén pensando en participar en el programa?
Que se animen sin dudarlo. El esfuerzo merece muchísimo la pena.

¿Cómo ha cambiado tu forma de enseñar desde que incorporaste el programa?
He aprendido a combinar teoría y práctica, y a potenciar la autonomía, la iniciativa, la gestión del tiempo, la resolución creativa de problemas y la ilusión por mejorar el mundo.

¿Qué retos encuentras al enseñar emprendimiento y cómo los superas?
El reto principal es encontrar ideas y propuestas de valor sólidas. Pero cuando lo logran, se ilusionan y empiezan a trabajar de verdad. A partir de ahí, la motivación aparece sola.

¿Cómo implementáis el emprendimiento en el aula?
A través de proyectos reales, combinando sesiones teóricas con trabajo práctico, mentorías, investigación de mercado, prototipado y presentación pública. El aula se convierte en un pequeño laboratorio de innovación.

¿Recuerdas algún proyecto o anécdota que te haya impactado especialmente?
Me impresiona cada año la capacidad de los alumnos para desarrollar apps y productos sin conocimientos previos y con muy poca ayuda. Su creatividad y autonomía sorprenden constantemente.

Cuando los alumnos consiguen una buena idea, se ilusionan y empiezan a trabajar de verdad.

¿Conoces casos de alumnos que hayan seguido emprendiendo profesionalmente?
Sí. Uno de los proyectos más destacados fue Wifin, un sistema de amplificación de wifi mediante reflexión de ondas con papel de aluminio. Más recientemente, un grupo de alumnos ha desarrollado soluciones basadas en inteligencia artificial y ha constituido su propia empresa con solo 18 años. Ya están facturando y sin pérdidas.

Si tuvieras que definir el programa miniempresas en una sola palabra, ¿cuál sería?
Oportunidad. Porque motiva a los alumnos a salir de su zona de confort y descubrir de lo que son capaces.

¿Qué sueñas para el futuro del programa en tu centro?
Poder establecer colaboraciones con otras regiones de Europa para abrir fronteras y enriquecer la experiencia.